¿SON NECESARIAS LAS BACTERIAS EN NUESTRO ORGANISMO?

Autor: Profesor Diego A. Bonilla Ocampo

Son más de 100 trillones de microorganismos los que residen en nuestro intestino, principalmente en el colon. Una alta proporción de este alto número de huéspedes abarca a las bacterias, aunque también encontramos protozoos, hongos, arqueas y virus. Desde un punto de vista evolutivo, estos microbios cumplen varias funciones importantes en el metabolismo humano, lo que permitió que ambas especies, humano y bacteria, coexistieran eficientemente (Rankin et al, 2017).

Se sabe que la capacidad metabólica de la microbiota intestinal es tan importante que incluso se ha comparado con el hígado (Gill et al., 2006). Las diferentes comunidades de bacterias que componen la microbiota intestinal tienen una variedad de enzimas metabólicas y otras vías bioquímicas diferentes de las del huésped, lo que permite, por ejemplo, sintetizar algunas vitaminas (K, biotina, ácido fólico) o fermentar la fibra no digerible (Legrand et al, 2010). Incluso se ha reportado que cambios en la composición de la microbiota están asociados con la obesidad (Ley et al., 2006), se sabe entonces que las personas obesas tienen diferente composición de la microbiota que sus homólogos sedentarios. Las funciones descritas relacionadas con este efecto, incluyen un cambio en el perfil de la microbiota hacia una población de bacterias que extraen de la dieta más efectivamente nutrientes no asimilables, lo cual podría añadir un 10-15% más de las calorías requeridas para cubrir que las necesidades energéticas de los anfitriones y por lo tanto puede influir en su obesidad (Turnbaugh et al, 2006; Quigley, 2013). Además, la microbiota es capaz de influir en la producción hepática de triglicéridos, así como en el metabolismo de los lípidos, los hidratos de carbono, y la inflamación sistémica de bajo grado asociada con la obesidad (Quigley, 2013).

Además de las descripciones acerca de las funciones de la microbiota intestinal, se sabe que a su vez puede ser influenciada por varios factores, entre los que se incluyen la genética del huésped, la edad, embarazo, y algunos factores ambientales como la dieta, el estrés y la ingesta de antibióticos (Cerdá, et al. 2016). De manera interesante, la microbiota de los individuos sanos les proporciona una serie de beneficios para la salud, no está claro cuál sería la composición ideal de una “microbiota saludable” pero se sospecha que la presencia de ciertas especies como Faecalibacterium prausnitzii, uniformis Roseburia, y intestinalis Bacteroides es “clave” en la conformación de un “microbiota saludable” (Guinane y Cotter, 2013).

 

 

Para finalizar, según un estudio reciente, parece ser que el número de bacterias es de casi el mismo orden de células humanas, con una masa de alrededor de 0.2 kg (Sender et al, 2016). Así, la relación real entre bacterias y células humanas es de aproximadamente 1,3 : 1, y no 10 : 1 como se había planteado hace muchos años atrás… por lo tanto, la imagen de arriba ya la puedes olvidar.

 

Por Diego A. Bonilla Ocampo
MTX NUTRITION Science Product Manager
MTX COLLEGE Director

 

REFERENCIAS

Rankin, A., O’Donavon, C., Madigan, S. M., O’Sullivan, O., & Cotter, P. D. (2017). ‘Microbes in sport’ -The potential role of the gut microbiota in athlete health and performance. Br J Sports Med, 51(9), 698-699. DOI: 10.1136/bjsports-2016-097227.

Gill, S. R., Pop, M., DeBoy, R. T., Eckburg, P. B., Turnbaugh, P. J., Samuel, B. S., … & Nelson, K. E. (2006). Metagenomic analysis of the human distal gut microbiome. science312(5778), 1355-1359.

Legrand, M., Klijn, E., Payen, D., & Ince, C. (2010). The response of the host microcirculation to bacterial sepsis: does the pathogen matter?. Journal of molecular medicine88(2), 127-133.

Ley, R. E., Turnbaugh, P. J., Klein, S., & Gordon, J. I. (2006). Microbial ecology: human gut microbes associated with obesity. Nature444(7122), 1022

Turnbaugh, P. J., Ley, R. E., Mahowald, M. A., Magrini, V., Mardis, E. R., & Gordon, J. I. (2006). An obesity-associated gut microbiome with increased capacity for energy harvest. nature444(7122), 1027-131.

Quigley, E. M. (2013). Gut bacteria in health and disease. Gastroenterology & hepatology9(9), 560.

Cerdá, B., Pérez, M., Pérez-Santiago, J. D., Tornero-Aguilera, J. F., González-Soltero, R., & Larrosa, M. (2016). Gut Microbiota Modification: Another Piece in the Puzzle of the Benefits of Physical Exercise in Health? Frontiers in Physiology7, 51. http://doi.org/10.3389/fphys.2016.00051

Guinane, C. M., & Cotter, P. D. (2013). Role of the gut microbiota in health and chronic gastrointestinal disease: understanding a hidden metabolic organ. Therapeutic advances in gastroenterology6(4), 295-308.

Sender, R., Fuchs, S., & Milo, R. (2016). Revised Estimates for the Number of Human and Bacteria Cells in the Body. PLoS Biology14(8), e1002533. http://doi.org/10.1371/journal.pbio.1002533


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